jueves, 5 de octubre de 2017

El Libro de Aurora

Aurora Bernárdez, traductora y editora argentina

«¿Que por qué pienso que fue única e irrepetible? Podría decir dulzura gallega, buen humor permanente, paciencia y tolerancia infinitas, unidas a una firmeza de carácter y a una inteligencia rápida y profunda
Chichita Calvino[1]

Aurora Bernárdez (Buenos Aires, 1920 – París, 2014) traductora y editora. Hija de padres Gallegos, Francisco Bernárdez y Dolores Novoa, de niña vivió en Lugo. Tuvo cinco medio hermanos hijos de un anterior matrimonio de su padre, Enrique, Francisco, Ricardo, Federico y Adelaida y dos hermanos, Mariano y Teresa.

Estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, pero su vinculación con la literatura fue muy temprana, siempre reconoció que su oficio era ser lectora. Profesionalmente comenzó su  trabajo como traductora cuando se trasladó a vivir a París, en 1952 y realizó diversos encargos de traducción. En esa época, junto con Julio Cortázar hicieron un examen para trabajar en la UNESCO y aunque les ofrecieron un trabajo fijo, decidieron solo hacer encargos temporales para poder tener tiempo para su verdadera vocación: leer y escribir. Fue congruente con sus ideas y a su vocación dedicó los siguientes 62 años de su vida.
Aurora Bernárdez

Mujer de la Rive Gauche Aurora Bernández vivió la mayor parte de su vida en el número 9 de la Place del Général Beuret de París, en la Rive Gauche, la orilla izquierda del Sena, la zona en la que la escritora y cineasta Andrea Weiss ubica a un grupo de mujeres creadoras de entre guerras, en su libro París era mujer (Ed. Egalés, 2014). Aurora llegó una década más tarde, pero su casa -como lo fue el Salón de Gertrude Stein- fue un lugar al que todos querían ir.
Su vida no se basó en la imagen pública vinculada a la fama de Julio Cortázar, de hecho pasó casi desapercibida como viven la mayoría de los traductores. Viajera incansable, mujer fuerte y muy curiosa, quienes la conocieron la definen como una mujer muy inteligente y culta, amable y generosa a quien le gustaba mantenerse informada de la actualidad y disfrutaba de todas las exposiciones que visitaba continuamente.[2]
«He sido lectora desde antes de ir a la escuela, porque aprendí a leer sola [...]mirando y preguntando aprendí a leer. Desde entonces la lectura es quizá la que prefiero de todas esas actividades que ejerzo» 
Aurora Bernárdez 

En Las palabras invisibles[3],  Diego Tomasi dice «Traducir es siempre una experiencia de la invisibilidad. El buen traductor resalta los valores del autor y resigna su lugar a un mínimo espacio, al costado de las palabras. Aurora Bernárdez explicaba que para ser un buen traductor era necesario escribir muy bien en la lengua de destino, porque de otro modo se corría el riesgo de arruinar todo. No era de lo único que hablaba. Contaba chistes (muchos y muy divertidos) y se reía hasta que los ojos le desaparecían de la cara. O decía que estaba trabajando en un librito de poemas de una de sus hermanas (usaba diminutivos todas las veces que podía. En ella, esas palabras deformadas sonaban dulces, sofisticadas y graciosas). Había traducido cientos de libros en sus nueve décadas de vida. Muchos de ellos, clásicos de la literatura del siglo XX, se reeditaban todo el tiempo, todos los años. Cada vez que sonaba el teléfono y alguien le pedía renovar la autorización para publicar sus traducciones, ella pedía que antes le mandaran el texto por última vez. “Siempre hay una palabrita que corregir”»
la traductora Aurora Bernárdez y el filólogo y editor Carles Álvarez Garriga

Aurora cambió la vida de muchas personas, porque permitió que los lectores de habla hispana leyeran a autores como Gustave Flaubert, William Faulkner (1897-1962),Vladimir Nabokov, Ray Bradbury, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir (1908-1986), Paul Bowles, Lawrence Durrell, Albert Camus (1913-1960) o Italo Calvino entre otros, así lo creemos y así lo afirma El filólogo y editor Carles Álvarez   Garriga, principal colaborador de Aurora Bernárdez desde 2002, y con quien editó entre otros textos Cortázar de la A a la Z (Alfaguara, 2014), dice que era una mujer excepcional, graciosa, perspicaz y pizpireta, es decir alegre y vivaz. Fue su amigo personal y posiblemente quien más ha hablado sobre ella en los últimos años. Se conocieron cuando el filólogo le hizo llegar su tesis doctoral que según la autora era “muy divertida y erudita” y desde entonces se estableció entre ellos un lazo de amistad y complicidad. Él es quien nos recuerda, no solo la labor de Aurora como traductora sino la inmensa tarea de la publicación póstuma de la obra de Julio Cortázar.[4]
Aurora Bernárdez editó la obra póstuma de Julio Cortázar

La escritora en silencio Tal vez pensemos que los escritores desean ser leídos, pero son ellos los que continuamente expresan su afición por la lectura y su necesidad de escribir, de expresar, de contar historias. Aurora Bernárdez, en las pocas apariciones públicas que se conocen, siempre se reconoció como una gran lectora y se mantuvo fiel a su principal vocación y oficio, porque traducir y editar, formaron parte de su amor y fascinación por la literatura.
Aurora Bernárdez, María Kodama y Carles Álvarez Garriga
Ítalo Calvino, su hija Giovanna Calvino y su mujer Esther "Chichita Calvino" en el Festival de Cine de Venecia (1981)

La pregunta es recurrente ¿porqué Aurora Bernárdez no publicó sus propios textos? Acaso sentía que tenía que competir con Julio Cortázar y que con un escritor en casa era suficiente. Ante todo hay que considerar que fue una mujer de gran inteligencia y muy congruente, carecía de ego y de vanidad, su necesidad de escribir parece ser una auténtica necesidad personal de experimentar con sus impresiones y habilidades, y aunque solo ella supo realmente porqué, Álvarez Garriga nos da algunas pistas y es que cualquier otra ocupación le habría quitado el tiempo que se necesita para lo que más le gustaba ser, una lectora a tiempo completo.


El Libro de Aurora
 (Editorial Alfaguara, 2017) Es un antología de textos, poesías, relatos, apuntes y una entrevista hecha a la autora por el compositor y cineasta francés Philippe Fénelon.


¿Porqué leer el Libro de Aurora?
Aurora Bernárdez quien fue pareja de Julio Cortázar durante algunos años y amiga del escritor casi toda su vida, no fue de ninguna manera solo "la primera esposa de", durante años se ha reducido la vida de Aurora -que vivió 94 años, trabajó como traductora del inglés, del francés y del italiano y que fue a lo largo de 30 años la editora de la obra póstuma del escritor argentino- a su papel de “esposa de”, El libro de Aurora, reivindica su trabajo profesional y su creatividad, erudición, sensibilidad y su enorme talento narrativo.




[2] Comentarios de la editora Mariángeles Fernández, en el Homenaje a Aurora Bernárdez en Centro de Arte Moderno de Madrid (noviembre, 2016) y y Mario Vargas Llosa en el marco del curso Cortázar y el 'boom' latinoamericano, Universidad Complutense de Madrid, (julio, 2013)
[3]  Programa de la radio argentina La desterrada (abril, 2016) Diego Tomasi Palabras invisibles
[4] Entrevista a Carles Álvarez Garriga en el programa de la radio argentina La desterrada (agosto, 2016)

sábado, 9 de septiembre de 2017

Voces y Ecos del andar femenino


Sigue Los pasos de Egeria
En octubre comenzamos la quinta temporada
del taller de lectura
nueve sesiones de octubre 2017 a junio 2018






viernes, 10 de marzo de 2017

Remedios Varo, misterio y revelación

Proyección del documental Remedios Varo, misterio y revelación (México / Francia, 2013, 67'), dentro del ciclo LATcinema de Casa Amèrica Catalunya, un trabajo dirigido por Tufic Makhlouf Akl que rinde homenaje a la pintora mexicana de origen catalán Remedios Varo, una de las artistas más destacadas del movimiento surrealista.
Presentan: la historiadora mexicana Alma Reza, la alcaldesa de Anglès, Àstrid Desset Desset; el historiador y responsable del Archivo Histórico de Anglès, Emili Rams, y el concejal de Cultura de Anglès, Josep Casadellà.
Viernes 17 de marzo, 2017
Cinemas Girona, C. Girona 175. Barcelona





¿Quien es Remedios Varo?
Remedios Varo (Anglès, Girona, 1908 – Ciudad de México, 1963). Pintora vinculada al movimiento su-rrealista. Una de las primeras mujeres que ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid en 1924. Vivió en Barcelona entre 1936 y 1939 y formó parte de la exposición Logicofobista, organizada por el ADLAN (Amics de l’Art Nou). Vivió en París donde se relacionó con surrealistas como Andrè Bretón, Marx Ernest, Benjamin Péret, Leonora Carrington, entre otros. Se exilió en México en 1941 y aunque era un destino temporal, después de vivir en Venezuela un par de años, a partir de 1949 decidió quedarse definitivamente en México.
En su arte refleja sus obsesiones y pasiones, como las matemáticas, la astronomía, el esoterismo o la mística, el orden y el origen de las cosas, la belleza, el psicoanálisis. Una artista cuya obra no deja de lanzarnos constantes preguntas y de plantearnos posibles respuestas.
«Llegué a México buscando la paz que no había encontrado, ni en España, la de la Revolución, ni en Europa, la de la terrible contienda, para mí era imposible pintar entre tanta inquietud» 

WEB oficial de Remedios Varo 

Algunas razones para ver el documental Remedios Varo, misterio y revelación

  • En 1988 -25 años después de su fallecimiento- se realizó una exposición retrospectiva de la obra de Remedios Varo, organizada por el Banco Exterior
  • En España antes de 2008, fecha del centenario de su nacimiento, prácticamente no se había estudiado la figura de Remedios Varo y fuera de las aulas era y sigue siendo una desconocida. Salvo algunos trabajos del Dr. Fernando Martín de la Universidad de Sevilla que había publicado a fines de los años 80 algunos artículos sobre la artista
  • En el año 2000 el Museo Reina Sofía de Madrid adquiere un cuadro de Remedios Varo Modernidad (1936)
  • 2004 Televisión española incluye a Remedios Varo en una serie de programas Mujeres para un siglo (20 min)
  • 2008 y 2009 La Universitat de Barcelona organiza unos seminarios internacionales para celebrar el 70 aniversario del exilio de la pintora, las ponencias se reunieron en el volumen Remedios Varo. Caminos del conocimiento, la creación y el exilio organizado por la Dra. María José González Martínez, profesora de la Universitat de Barcelona. A pesar de las aportaciones y los textos que se generan en esos encuentros, la información no trasciende las aulas universitarias. 
  • El libro Remedios Varo. Caminos del conocimiento, la creación y el exilio fue publicado en 2013 por la editorial Eutelequia 
  • 2012 El Museo Reina Sofía de Madrid adquiere 2 cuadros Remedios Varo, El hambre (1938) procedente de la de la Colección del pintor surrealista André Bretón y Alegoría del invierno (1948)
  • 2012 Presentación de tesis doctoral Claves de representación corporal en las poéticas de las pintoras surrealistas: Frida Kahlo, Leonora Carrington y Remedios Varo. Uni-versidad Politécnica de Valencia.
  • 2013 se conmemora el 50 aniversario de su fallecimiento. El Museo de Arte Moderno de la ciudad de México (MAM) organiza la exposición La dimensión del pensamiento.
  • 2013 Presentación de la tesis doctoral Surrealismo y saberes mágicos en la obra de Remedios. María José González Martínez, Universitat de Barcelona
  • 2014 Televisión española le dedica un capítulo de su programa Imprescindibles (60 min.)
  • En diciembre de 2015 durante la Feria de Guadalajara (México) se presentó el libro Remedios Varo: el hilo invisible de Magnolia Rivera y José Antonio Gil, publicado por Siglo XXI Editores, todo un acontecimiento si se considera que la mayor parte de la documentación revisada procede del archivo personal de la artista.




jueves, 9 de marzo de 2017

La guerra no tiene rostro de mujer

Fotografía © Maria Kabakova
Svetlana Alexiévich (31 de mayo, 1948) Nació en la ciudad ucraniana de Ivano-Frankovsk (antes llamada Stanislav). De padre bielorruso y madre ucraniana. Después de que desmovilizaran a su padre del ejército, la familia volvió a Bielorrusia y sus padres trabajaron como maestros de escuela. (El abuelo paterno era también un profesor de escuela rural.) Trabajó como reportera en un periódico local de la ciudad de Narovl, región de Gomel. Estudió periodismo en la Universidad de Minsk y al concluir sus estudios fue enviada a la ciudad de Beresa, región de Brest (cerca de la frontera con Polonia), para trabajar en el periódico local, y como profesora de 

historia y alemán. Fue en ese momento de su vida que se planteó continuar ejerciendo la tradición familiar de la enseñanza, el trabajo académico o el periodismo. Desde muy joven y durante su época universitaria ya escribía poesía, cuento, ensayo o reportaje. Según sus propias palabras fue el escritor bielorruso Alès Adamòvitx quien influyó de manera decisiva en la elección de su propio estilo.
«He estado buscando un método literario que permita la aproximación más cercana posible a la vida real. La realidad siempre me ha atraído como un imán, me torturó y me hipnotizó, quería capturarla. Así que inmediatamente me apropié de este género de voces y confesiones humanas reales, testimonios de testigos y documentos, así escucho y veo el mundo como un coro de voces individuales y un collage de detalles cotidianos. Así es como mi ojo y mi oído, todo mi potencial mental y emocional se realiza plenamente, de esta manera puedo ser simultáneamente escritor, reportero, sociólogo, psicólogo y predicador.» 1

Su primer libro La guerra no tiene rostro de mujer escrito en 1985, permaneció dos años en una editorial pero no fue publicado, sobre las espaldas de la autora recaían algunas acusaciones de anticomunista y se le consideraba una periodista disidente con sentimientos antisoviéticos.  Finalmente el libro se publicó en 1985.
Fotografía © Archivo personal de la autora

Esta novela-coro como la llama su autora, está compuesta por narraciones de mujeres soviéticas que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

« Mi primer libro [La guerra no tiene rostro de mujer] Más de un millón de mujeres soviéticas estuvieron en el frente de la Segunda Guerra Mundial. Tenían entre quince y treinta años. Dominaban las diversas profesiones militares convirtiéndose en pilotos, conductores de tanques, ametralladoras, francotiradores y muchos otros. No eran sólo enfermeras y doctores como en las guerras anteriores. Sin embargo después de la victoria los hombres se olvidaron de esas mujeres. Los hombres robaron la victoria a las mujeres.
En mi libro las mujeres soldados hablan de esos aspectos de la guerra, que los hombres nunca mencionaron. No sabíamos nada de esa guerra. Los hombres describían sus hazañas mientras las mujeres hablaban de otra cosa. Por ejemplo, lo espantoso que era caminar por un campo cubierto de cadáveres, dispersos como patatas, todos muy jóvenes. Lo siento por todos ellos, tanto el ruso como los alemanes.
Después de la guerra, las mujeres tuvieron que luchar en otra guerra. Ocultaron sus identificaciones militares y certificados de heridas porque querían casarse.» 2

La guerra no tiene rostro de mujer
Autor: Svetlana Alexiévich
Traducción: Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González
Editorial: Debate (2015)

La guerra no tiene rostro de mujer es un libro que despierta muchos sentimientos, conmueve, aterroriza, sorprende, cautiva; no es un libro del que fácilmente podamos decir “me gustó”, no fue escrito para eso. Su autora quiere contarnos una historia desconocida, olvidada, de la que nadie habla, ni escribe, pero que es necesario conocer. Las historias nacionales, las que detallan actos heroicos y sobre las que se construyen los fundamentos de un pueblo, son historias incompletas, porque la narración de la historia del poder es solo eso, la versión del vencedor, la historia de la Victora.
Svetlana Alexiévich tiene la habilidad de construir un relato en el que confluyen centenares de voces y testimonios, todas narran no solo el sufrimiento de la guerra, sino cómo lo vivieron, porqué lo hicieron, cómo formó parte de sus vidas.

La guerra no tiene rostro de mujer no es un relato sobre la guerra -la autora aclara que los recuerdos no son historia y tampoco son literatura- es un relato sobre los sentimientos del ser humano.
La historia de las mujeres soviéticas que participaron activamente en la guerra es la historia de sus vidas, la sus familias y sus pueblos, es una dolorosa historia llena de amor y esperanza, una historia que sin duda debemos conocer y de la que el mundo debería aprender.

Nota: 1-2 Citas de la autora tomadas de la Web oficial de Svetlana Alexiévich

Obras
1985: La guerra no tiene rostro de mujer, Editorial Debate, 2015
1985: Últimos testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial, Editorial Debate, 2016
1990: Los muchachos de zinc. Voces soviéticas de la Guerra de Afganistán, Editorial Debate, 2016
1994: Fascinados por la muerte. No traducido al español.
1997: Voces de Chernóbil, Casiopea, 2002; Siglo XXI, 2006; Debolsillo, 2015; Debate, 2015. 2013: El fin del Homo sovieticus, Acantilado, 2015. Traducción al español de Jorge Ferrer.

Algunos premios
1996: Ryszard-Kapuściński, Polonia
1999: Premio Herder
2005: Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro
2013: Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán
2015: Premio Nobel de Literatura, por 'su obra polifónica' que, de acuerdo con el jurado, es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.


«Que no te den miedo mis lágrimas. No sientas pena por mí, me duele pero no importa, te estoy agradecida por permitirme recordar mi juventud»

K.S. Tijonóvich sargento, servidora de una pieza antiaérea 

martes, 7 de marzo de 2017

Yun Sun Limet, el sentido de las cosas

Yun Sun Limet (Seúl, Corea del Sur, 1968) Se doctoró en la Universidad Católica de Lovaina y se especializó en literatura del siglo XX en la Universidad Paris VIII. 



Reside en Francia desde hace casi 20 años, donde ha trabajado en el  mundo editorial. Como autora ha escrito novelas y ensayos.


El sentido de las cosas
Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular puede leerse como notas para un ensayo sobre la historia del trabajo, como un libro de cartas, como un libro de reflexiones o como una conversación a la que el lector sin ser protagonista puede entrar como invitado. 

Ilustraciónes de Lizzy Stewart


A lo largo de 39 cartas dirigidas a tres destinatarios, la autora nos invita a reflexionar mientras avanzamos en la lectura de un texto muy personal; de la autora percibimos sus temores, la zozobra en la que se encuentra a causa de una afección -aunque éste no es el tema central de sus reflexiones- también valora la amistad y el acto voluntario de compartir el tiempo.

«Haz balance, te digo, pasa revista a tus días: verás que un pequeño número, y los desechos, es todo lo que queda. […] Cada uno deja que su vida se arruine y sufre el deseo del futuro, el disgusto del presente. Pero aquel que consagra todo su tiempo al provecho personal, que organiza sus días como si cada uno fuese una vida entera, no desea el mañana ni se amedrenta ante él» 
Séneca


Sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular
Autor: Yun Sun Limet
Traducción: Sara Álvarez Pérez
Ilustración de portada: Lizzy Stewart
Editorial: errata naturae (2016)

YunSun Limet hace un repaso por la historia del trabajo, centra su atención en el uso del tiempo, en el cambio y la manipulación que ha tenido el concepto “trabajo”, cómo la religión lo ha considerado un castigo divino o una penitencia, una actividad que desprestigia o dignifica según la época y el estatus social.
En todo caso lo que realmente importa en este texto es que en cada capítulo la autora se plantea algunas preguntas y eso genera que el lector también tenga la intención de responder, de formular su propio discurso sobre su uso personal del tiempo; no es en absoluto extraño, en todo caso lo extraño es que dediquemos un gran porcentaje de nuestra vida al trabajo y no nos cuestionemos constantemente si esa es la forma de vida que deseamos vivir.

Ilustraciónes de Lizzy Stewart



«¿Qué es ser libre?
Poder responder a las necesidades interiores. Vivir según elecciones que le dan sentido a esta vida.»

Yun Sun Limet




martes, 20 de diciembre de 2016

Natalia Ginzburg y su Léxico familiar

Natalia Ginzburg (Palermo, 1916 - Roma, 1991). Hija de Giuseppe Levi y Lidia Tanzi, nació en Palermo en el seno de una familia acomodada de origen triestino-milanés, pero buena parte de su vida la pasó en Turín. En 1933 publicó su primer cuento, I bambini (Los niños), en la revista Solaria

Además de su intenso trabajo como editora y traductora, escribió novelas, cuentos, ensayos y obras de teatro. Su libro Léxico familiar recibió el premio Strega (1963), el máximo galardón literario de Italia.

«Mi oficio es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas en las que no tiene nada que ver la cultura, sino solo la memoria y la fantasía. Este es mi oficio, y lo haré hasta mi muerte. Estoy muy contenta con este oficio y no lo cambiaría por nada del mundo. Comprendí que era mi oficio hace mucho tiempo. Entre los cinco y los diez años tenía dudas, y a veces imaginaba que podía pintar, a veces que conquistaría países a caballo y otras que inventaría nuevas máquinas muy importantes»
Natalia Ginzburg
Las pequeñas virtudes

Léxico familiar (Lumen, 2016) puede interpretarse como un libro de memorias, pero para la autora es una novela en la que habla sobre su familia; un texto con personajes y situaciones reales en el que la ficción tiene el espacio que le concede no la imaginación sino el recuerdo.

Natalia Ginzburg narra lo que ella recuerda de su vida y construye un microcosmos íntimo, personal, un relato de lo cotidiano, de las pequeñas cosas que constituyen la vida de una familia. Pero no creemos que la familia sea el tema central de este diario, al hablar de las particulares de su entorno, la autora comparte su visión de la vida durante la guerra, en la que nunca expresa autocompasión, su postura política, siempre vinculada a la izquierda, su rebeldía ante la mujer insegura, frágil y dependiente de la figura masculina, sin hacer alarde de una postura feminista.
Sus recuerdos están hilvanados con su personal colección de frases, palabras, nombres, detalles, anécdotas y todo aquello que hace único al entorno en el que crecemos. 


Con Léxico familiar el lector empatiza fácilmente porque todos tenemos o compartimos un código singular, un lenguaje o vocabulario que nos remite a nuestro origen y nos dota de un sentido de pertenencia, un léxico familiar.


1963,  episodio n. 12 de "L'Approdo", programa cultural de la RAI, entrevista de Luigi Silori a Natalia Ginzburg, sobre su novela "Léxico familiar". La voz que introduce es la actriz Edmonda Aldini

«No creo que los novelistas, y las novelas que escriben, puedan ser útiles a la vida pública. Creo firmemente en su magnífica, maravillosa y libre inutilidad»
Natalia Ginzburg
Las tareas de casa y otros ensayos


Comienza a leer Léxico Familiar  (Editorial Lumen, 2016) y comparte tus comentarios

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Maria Zef


Paola Drigo y el verismo italiano


Libro: Maria Zef
Autor: Paola Drigo
Editorial: Periférica (2016)

Paulina Maria Valeria Bianchetti  (Castelfranco, Veneto, 1876 – Padua, 1938), hija del conde Giuseppe Valerio Bianchetti y de Luigia Anna Loro (hija de un abogado y miembro del Parlamento italiano). Paola Drigo creció en un ambiente culto, aristocrático y sofisticado. A diferencia de otros escritores de la época (Sibilla, Grazia Deledda, Matilde Serao, Ada Negri eran autodidacta) cursa estudios superior, en el Liceo Canova, en Treviso (fue la primera mujer en la historia del instituto) y en la Escuela Normal de Padua. En 1898 se casó con el ingeniero y agrónomo Giulio Giovanni Drigo y en 1900 se trasladaron a vivir a Villa Soderini (Mussolente), una de las fincas agrícolas más grandes e importantes de la región de Véneto.
Hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Paola Drigo pasó las temporadas de invierno en Roma, donde estuvo activa en varios salones literarios. En 1912 sus historias y novelas comenzaron a aparecer en La Lettura (publicado por el Corriere della Sera). 
Su primera colección de cuentos, La fortuna, fue publicada por Emilio Treves en 1913. La reacción favorable tanto de los críticos como del público la llevó a colaborar regularmente con otras revistas literarias como, Nuova Antologia y L'Illustrazione Italiana.
Portada de la Revista La  Lettura, Milán, 1922
En 1926 falleció su marido y ella se hizo cargo de la administración de la finca hasta 1937, seguramente sin dejar de escribir ya que se conocen artículos y cuentos editados entre 1918 y 1932, año en que reaparece públicamente con la publicación de su tercera colección de cuentos Las Señorita Ana. En 1936 aparecerían sus novelas Fin de año y Maria Zef.
Sus últimos años los pasó en Padua con problemas de salud ocasionados por la depresión y una úlcera gástrica, Fin de año, su novela autobiográfica la escribiría postrada en la cama de un hospital. Falleció en Padua el 4 de enero a los 62 años.
Maria Zef. Es considerada una de las obras más representativas -aunque tardía- del verismo italiano (caracterizado por mostrar personajes, situaciones y emociones reales), y de la que el escritor Claudio Magris dijo:
«Como crítico, naturalmente, he seguido con interés en los últimos años la problemática de una explícita, consciente y autoconsciente escritura femenina. Como lector tiendo a menudo a olvidar, sobre todo en los textos que más me tocan, su componente más explícitamente ideológico. He tenido y tengo, de tal modo, una relación muy intensa con textos literarios no sólo escritos por mujeres, sino también expresiones de una escritura “a la femenina” (con todo lo que esto significa, desde la visión del mundo hasta el estilo, en términos impensables para una escritura masculina) que tendía a resolverse en el relato, en la narración de sucesos y en el modo de vivirlos, sin explícitos o sin demasiados explícitos postulados ideológicos. Así, por ejemplo —pero es sólo un ejemplo—, un libro como Maria Zef, de Paola Drigo (libro extraordinario, al cual no se le ha dado el lugar que merece en la literatura italiana de este siglo), es un gran libro femenino, que con seguridad no podría haber sido escrito por un hombre, y que afirma con tanta más fuerza su feminidad (en un sentido fuerte y arrasador, sin ninguna indulgencia con la feminidad tradicional vista y/o creada por los hombres) cuanto menos la exhibe.» Revista Nexos, septiembre, 1997

En Maria Zef, los personajes de Paola Drigo están creados con rasgos de la realidad de una Italia que comienza a dar pasos hacia la modernidad, una apertura que plantea a través de esos individuos miserables y desvalidos una luz hacia el cambio.
Si bien es cierto que Maria Zef es un relato desgarrador, es también un violento grito de esperanza que sugiere la posibilidad de modificar una realidad preestablecida y asumida por sus personajes: mujeres solitarias, pobres, sin educación, pero también mujeres fuertes, valientes, autónomas, sobrevivientes.
 
Paola Drigo
Paola Drigo no cuenta únicamente la tragedia de una niña huérfana, que no solo pierde a su madre sino la seguridad que le da su presencia en el hogar y que hereda la miseria y la responsabilidad de asumir el papel de adulto y el cuidado de su hermana menor; también parece que la autora desea que el lector se conmueva a través de la culpa de una sociedad que no es capaz de hacer nada frente a semejante desgracia y en contraste nos lleva dócilmente a lo largo de la historia disfrutando del paisaje, señalando la cultura popular de la región, y disfrutando de una excelente obra literaria. Una obra que casi quedó olvidada después de la II Guerra y que aunque el cine italiano intentó revivir en 1953 y 1981 no ha logrado tener el sitio que le corresponde en las páginas de la historia de la literatura italiana. 

Algunas de sus obras
Colecciones de historias cortas: La fortuna. Milán, Treves, 1913. Codino. Milán, Treves, 1918. La signorina Anna, Vicenza: Jacchia, 1932.
Novelas: Fine d'anno. Milán, Treves, 1936. Maria Zef. Milán, Treves, 1936.